La medida del gobierno norteamericano se tomó tras las declaraciones “incendiarias” de Petro en Nueva York, donde llamó a soldados estadounidenses a desobedecer órdenes. Este hecho evoca lo ocurrido en 1996, cuando Ernesto Samper también perdió su visa en medio del escándalo del proceso 8.000 y la descertificación antidrogas.

 

 

El mandatario insistió en que su permanencia en el poder no depende de Washington, sino de la voluntad del pueblo colombiano. “Mi estadía en la presidencia depende del pueblo, de nadie más, ni de Trump”, recalcó, elevando la tensión diplomática entre Colombia y su principal socio histórico.

 

 

 

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