Además, de que el tratamiento que podría ayudarle es costoso y le provocaría mucho dolor, “ya no quise y le pedí a mi mamá que respetara mi decisión”, dijo José, quien a cambio se someterá a atención con paliativos.
 
 
El niño contó que ha recibido más de 120 quimioterapias y que en octubre del año pasado le comunicaron que la enfermedad no había remitido, y por eso decidió “disfrutar de la vida”.
 
 
A pesar de mostrar esta decisión y la actitud, José Armando dijo que su preocupación principal es “dejar sola a mi mamá y mi hermana”.
 
 
 
 
 

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